Cómo conseguir un dormitorio de revista en 5 pasos | Sueño Mobiliario
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Cómo conseguir un dormitorio de revista en 5 pasos

Cómo conseguir un dormitorio de revista en 5 pasos

Dormir en un entorno agradable es tan importante como dormir 8 horas

Que la calidad del sueño afecta directamente a nuestra salud y bienestar es por todos sabido. Dormir 8 horas al día sin ruidos, en un colchón de calidad, con una almohada ni muy grande ni muy pequeña… son cosas que en mayor o menor medida todos cuidamos en casa.

A lo que ya no prestamos tanta atención es al espacio ambiental, al entorno, en el que pasamos tantas horas al día, y por lo tanto, tantas horas de nuestra vida. Es importante que un dormitorio sea un lugar armónico, con espacios proporcionados a nuestras necesidades y, sobre todo, personal.

En realidad, no tienes por qué complicarte mucho a la hora de amueblar y decorar un dormitorio. Más importante que esto es la calidad, los colores y los materiales de cada elemento. Presta atención a estos sencillos trucos para conseguir un dormitorio de revista sin ser un experto:

 

1. La cama es la protagonista

Un dormitorio es, principalmente, para dormir. Antes de elegir los muebles, las cortinas, los colores de la pared… lo primero es la cama. Elegir el mejor lugar para ella es cuestión de funcionalidad (y, obvio, también de gustos). El secreto está en encontrar el espacio que cumpla con las siguientes características:

– Que se respete un espacio cómodo para acostarse y levantarse por ambos lados.

– Que no esté más cerca de la puerta que de la ventana.

– Que se pueda abrir y cerrar con holgura los cajones y puertas de los demás muebles de la habitación.

– Según la filosofía china del Feng Shui, que la cabecera se sitúe hacia el norte es fundamental. Dejando aparte teorías milenarias, sí te recomendamos que, si no te gusta la luz directa por la mañana, no coloques la cabecera bajo la ventana.

 

2. Ilumina tus necesidades

Para encontrar ese ambiente cálido y agradable que buscas, presta especial atención a la luz. La idea es crear un lugar versátil en el que podamos acomodar la luz en función de las necesidades de cada momento.

Empieza por distribuir la luz en tres niveles: natural, general y específico. La luz exterior (natural) es la más importante. La luz general y los puntos de luz específicos no son más que la consecuencia de la falta de luz natural en los puntos del dormitorio en los que necesitas un mayor nivel de luminiscencia.

Para iluminar un rincón de lectura, un vestidor, un tocador… espacios cuya funcionalidad requiere de una buena iluminación solo en momentos puntuales, utiliza pequeños flexos, lámparas de pie o puntos de luz led escondidos. Si distribuyes la luz en base a tus necesidades reales, acertarás seguro.

3. Mucha tela.

Si te fijas en las revistas de decoración, hay una cosa que comparten todos los preciosos dormitorios de sus páginas. Una variada cantidad de tejidos y colores aportan ese toque de calor que hace que un espacio entre cuatro paredes se convierta en un lugar acogedor en el que dan ganas de echarse una siesta.

Atrévete con cojines enormes, alfombras originales, mantas, cortinas… en este caso olvídate del «menos es más» (con límites, claro está), prueba a mezclar texturas y estampados atendiendo a tus gustos, seguro que encontrarás a ese diseñador de interiores que todos llevamos dentro.

4. Tus colores favoritos no tienen por qué estar en las paredes de tu dormitorio.

Me gusta el rojo. Muy bien, pues píntate los labios de rojo, pero en el dormitorio no tienes por qué ser fiel a pies juntillas a tus gustos cromáticos. Los colores fuertes, en principio, son arriesgados para la base de un dormitorio. Busca establecer una gama de color suave en las paredes, con tonos pastel que pueden ser rosas, verdes, amarillos… pero claritos. De esta forma encontrarás que el espacio es mucho más acogedor y no te cansarás a los dos días de su pared chillona.

Una cosa no quita la otra. Si te apetecen colores más atrevidos, juega a romper la calma con un cojín africano, una alfombra persa o un edredón de rayas, pero para las paredes es mejor algo suave.

5. Deja que entre la naturaleza.

Eso de que las plantas no deben de estar en los dormitorios porque te quitan el oxígeno es cierto. Pero para eso tendrías que tener un jardín botánico al lado de la cama. Elige plantas que peguen con tu estilo y que sean de interior, ten en cuenta la cantidad de luz que recibe y será tu mejor compañera de habitación.

Elige maderas naturales para los muebles, son muy acogedoras y casan con la gran mayoría de estilos de decoración. Ya sea en forma de madera o en forma de planta, la naturaleza debe de estar presente en todo dormitorio de revista que se precie.



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