Las plantas que jamás dirías que pueden vivir en el interior de tu casa.
Qué plantas pongo en el salón
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Las plantas que jamás dirías que pueden vivir en el interior de tu casa.

Las plantas que jamás dirías que pueden vivir en el interior de tu casa.

 

Muchas de las plantas que estás acostumbrado a ver afuera, podrían vivir perfectamente en tu salón.

 

De sobra sabrás que vivir con plantas en casa cuenta con innumerables beneficios, tanto para tu salud (reducen el estrés y purifican el aire) como para la decoración de tu salón o habitación. En Sueño queremos ir un poco más allá y hoy vamos a hablar de una serie de plantas que estamos acostumbrados a ver en jardines y rotondas, pero no tanto en el interior de un hogar. Todas ellas necesitan un mínimo de cuidados. La luz natural será su mayor alimento en todos los casos, sitúalas al lado del ventanal más grande que tengas en casa y se verán tan frondosas como en su propio hábitat.

 

Un olivo

Los olivos son plantas de climas cálidos y con mucho sol. Elige la zona más soleada de tu casa y asegúrate de que recibe la mayor cantidad de horas de sol directo todos los días. Selecciona una maceta de arcilla de tamaño considerable, de esta forma permitirás una adecuada transpiración para que el sustrato no acumule demasiada humedad.

 

Un limonero

Lo más importante es que el limonero tenga una maceta muy grande en la que pueda alimentarse como si estuviese en un huerto.  Cada tres años cámbiale la tierra para asegurarte de que el sustrato tiene la calidad suficiente que necesita un cítrico. Y mucho cuidado con que la humedad se instale en la maceta, comprueba que cuenta con un sistema de drenaje adecuado.

 

Una higuera

Si no puedes garantizarle 8 horas de sol directo al día, esta no es tu opción. Para mimarla, riégala abundantemente sin encharcar en primavera y verano, en otoño y en invierno cada dos semanas será suficiente. A las higueras le gusta mucho la cal, si espolvoreas de vez en cuanto en la superficie la cáscara de un huevo molida lucirá mucho más verde y frondoso. No elijas una maceta de plástico, se romperá con la fuerza de sus robustas raíces, estará mucho mejor en una buena maceta de arcilla.

 

Un laurel

Encuentra un sitio iluminado que no esté expuesto al sol directamente y recuerda ventilar la estancia cada día, el laurel precisa una buena ventilación para crecer. Deberás trasplantarla en primavera cada dos años y aumentar el tamaño de la maceta hasta llegar a una de unos 30 cm de diámetro. Riégalo de manera moderada en primavera y verano y pulveriza agua sobre las hojas de manera regular, en especial cuando haga demasiado calor. En invierno ten cuidado con regarlo demasiado y asegúrate de que la maceta no se encharca.